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Hoy me parece que es la presencia lo único que da valor a mis instantes. Jamás nada vuelve... sólo las olas del mar, en su misterioso retorno. Esas olas que se dejan morir en la arena pero que, después de hundidas, saben retroceder, y dejarse llevar, llevar y crecer en ola. | ![]() |
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Un gesto Me dormí pero antes miré el graffiti que aún estaba en mi retina. Fue un instante mágico, cuando salí del espacio desvaneció. No hubo más rastro que la presencia de una grafía y una fuerte fragancia de su olor. Dibuje su sombra. Hoy mis ojos se han abierto con mi sonrisa que él no verá. Me gustó. Me gustó. Rose 11/8/2004
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Hay días que el tiempo parece detenerse. Se para cómo si quisiera mirarme y preguntarme algo. No sé, es una sensación que nunca llego a saber dónde está el sentido. Primero mi actividad mental se agita y luego pienso… y retrocedo hacia un tiempo pasado que está quieto y tiene poca densidad emocional y no hay imágenes ni movimiento; más tarde, bruscamente, me alejo de este espacio sin contornos y avanzo hacia otro tiempo que aún tiene que suceder. Lo hago desde allí y no desde mi presente. Sé que no va a suceder que es absurdo. Finalmente, en un sin tiempo, espero que un detalle llene mi mirada. Finalmente, en un sin tiempo, miro el hermoso detalle de la imagen en la pantalla. Estoy quieta, inmóvil, esperando que la brisa roce mi rostro, que mi cuerpo sienta su humedad. La ciudad quema y las horas transcurren ahogadas en un tedio de calor. Miro la imagen varada en la pantalla. Llovió. Gotas de lluvia que no vi desprenderse, gotas sujetas a la barra. Y sé que cayeron desde el ático y, al llegar al suelo mojado, salpicaron el aire. Mi mirada buscaba esa lágrima que se detiene, buscaba el recuerdo aún no desvanecido. Rose, 9/8/2004
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